Riú siente que su mundo se derrumba y que el dolor en el alma es demasiado desgarrador para ser soportado.
El pecho le sube y le baja con agitación y su humanidad va perdiendo el control de sí, por lo que es su lobo quien empieza a hablar en contra del consejo y a maldecirlos sin reparo.
—Debes calmarte o vas a empeorar todo —le aconseja Arel cerca del oído.
—¡Para ti es fácil decirlo porque tú vives tranquilo con tu mate y nadie va a arrebatártela! —Las lágrimas le mojan el rostro y, gracias a