Alexa siente un cosquilleo extraño que le recorre el cuerpo, a medida en que corre lejos de la cabaña. Al mismo tiempo, la respiración se le calma, pese a que debería estar agitada debido a la corrida, y los músculos se le destensan.
De un momento a otro, el olor a planta le parece más fresco e intenso que de costumbre y sus pies dejan de tocar el suelo.
—¡¿Qué rayos?! —profiere alarmada cuando nota que flota, pero que, al mismo tiempo, se transporta por encima del suelo con una velocidad sobre