«Amoyeca», resuena en su mente mientras ella camina en dirección a la habitación.
Lleva una lucha interna porque desea devolverse y responderle, pero estar en silencio por un largo rato, al no saber qué decir, fue demasiado tortuoso y vergonzoso, por lo que decantó en huir como una cucaracha cobarde.
Entretanto, Riú se siente tonto y se pregunta si fue prudente hacer aquella confesión.
"Lo está asimilando", lo consuela su lobo.
«Siempre es lo mismo. Creo que soy demasiado impulsivo cuando me en