La lluvia se escucha chocar contra el techo y se siente como si fuera un masaje al alma, dado que le es muy relajante.
Ella olfatea el aroma que se ha impregnado en las sábanas y sonríe con los ojos aún cerrados.
«Canela...», piensa fascinada y muy feliz.
Una parte de ella desea abrir los ojos y comprobar que lo sucedido la noche anterior fue real y no parte de un sueño; mas la otra, desea seguir durmiendo ya que su cuerpo se encuentra demasiado agotado.
Ella acaricia la cama en busca del hombr