En los territorios que unen a la manada Luna de hierro con Fuerza de bronce, Lala cabalga exaltada.
Le da impotencia sentir que el camino se alarga cada vez más, por lo que decide inspeccionar un poco aquel territorio inhabitado que parece que no tiene fin.
—Creo que estoy perdida —se lamenta mortificada—. ¿Qué haré ahora?
Ella busca un lugar donde pueda pasar la noche con el bebé y no correr riesgos, así que decanta por un claro que le parece un buen sitio y pronto reúne ramas y pedazos de tal