La noticia tardía llega a ella como balde de agua fría y le traspasa el corazón cuán puñal afilado.
—¿El alfa Claudio está muerto? —confirma anonadada—. Pero, ¿cómo? —inquiere, con la esperanza de escuchar un relato que la haga dudar, dado que no puede aceptarlo.
El guerrero le informa lo sucedido y el estado en el que la manada Fuerza de bronce se encuentra, al ellos no tener un alfa que los gobierne aún.
—Estoy segura que serán Riú o Arel quienes tomarán las riendas de la manada y, de ser así