En las noches, Otsana duerme poco debido a las pesadillas, el insomnio y el llanto. En el día, parece cuerpo sin alma que vaga por el jardín porque no se le permite ir a otro lugar.
Aquel día, ella se encuentra sentada en la mecedora donde solía amamantar a su bebé. Clarice le permitió sacarla de la habitación para que pudiera mecerse mientras admira las flores, a cambio de que comiera un poco de su desayuno.
A distancia, Riú observa a Otsana con esa expresión seria que lo caracteriza, mientras