Capítulo 40

A la mañana siguiente, Otsana se levanta temprano, se da un baño caliente y se pone un vestido fresco y cómodo.

Ella se cepilla el cabello y se lo recoge en una coleta alta, que le deja el rostro a la intemperie.

Los toques en la puerta la espantan, pero su semblante se relaja cuando descubre que se trata de Clarice.

—¿Necesitas ayuda con alguna cosa? —le pregunta su mucama mientras empieza a recoger la habitación.

—No, estoy bien, gracias —responde ruborizada, debido a que no está acostumbrada
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