En esos días, Tron ha dejado de probar bocado, se ha descuidado de su aspecto y solo se la pasa entrenando en el campamento de manera rigurosa y sin descanso.
Después de que termina de entrenar a varios grupos de guerreros en todo el día, él se dirige a un estanque que queda cerca de allí para refrescarse.
Decide no cenar esa noche tampoco, puesto que los alimentos le parecen insípidos y hasta desagradables.
Con la mirada fija en la luna, que se encuentra acompañada de muchas estrellas en un ci