El pelaje se siente suave y cálido, así que ella se acurruca en el cuerpo imponente como si buscara un refugio en el calor de aquel lobo, a quien sus ojos no ven, y en ese aroma amaderada que tanto le gusta.
Se siente tan bien...
—Alfa... —balbucea con una sonrisa en la cara.
Su bienestar incrementa cuando percibe la lamida en su rostro, puesto que la saliva de su compañero la reconforta.
Después de unos minutos, quizás segundos u horas, sumida en el goce que el cuerpo peludo le brinda, se sien