POV: Cristina Sousa
Isabel Stinson estaba hecha de oro y furia.
Al menos, así parecía cuando yo entraba en la habitación infantil cada mañana. La pequeña estaba casi siempre de pie en la cuna de caoba, aferrada a los barrotes con sus manitas regordetas. El rostro, antes rojo por el llanto, ahora era una máscara de terquedad.
Ella no solo lloraba; ella gritaba. Gritos agudos, roncos, que parecían venir del alma y no de la garganta. Rechazaba todo. Si yo le ofrecía el oso de peluche gigante, l