Capítulo 61. Bajo la mirada del mundo.
Ellen.
Los flashes eran constantes, las conversaciones incesantes. Los rostros pulidos por el maquillaje y el estatus se giraban con disimulo —algunos más descaradamente que otros— cada vez que ella daba un paso. El murmullo era tan evidente que se podía cortar con un cuchillo, y aún así... ahí estaba.
Ellen ajustó el lazo de Nathan, que se sentaba a su lado en una sillita especialmente colocada entre Laura y Greta. El niño se agitaba inquieto por la música, pero no se despegaba de su osito de