Estaba sorprendida. Creí que había tenido suficiente, pero, esto me demostraba que las bromas iban a seguir y vaya que eran de muy mal gusto. Deseando calmarme antes de matar a alguien, respiro profundo mientras Lu y Alessandro toman mis manos intentando que me calme y no me marche
— Lo siento, Kim. Lamento hacerte pasar por todo esto. Pero, no te estoy bromeando. Según los doctores, ella se ha vuelto loca.
— ¿Por qué iría a la firma de abogados si se supone, que yo soy la mala y como mala, no