Apenas salimos del lugar, el caos se muestra evidente. Porque Alessandro, trajo a varios guardaespaldas que atraparon a la mujer que había corrido, aunque me detengo, Alessandro toma mi hombro y niega.
— No vamos a exponernos, Kim. Primero es nuestra seguridad, después, vamos a saber sobre esto. — dice Alessandro y yo asiento.
Sabiendo que tiene razón, enciendo nuevamente el auto y conduzco hasta la casa, pero, Alessandro vuelve a tocar mi hombro.
— En realidad, también vine a buscarte por alg