Una hora después de prepararle su café a Lena, era momento de irse a cumplir sus demás deberes...
Dentro de su oficina, Alán apoyó la espalda en el respaldo de la silla. Sus dedos repasaban las últimas líneas de un documento contable. Los números bailaban ante sus ojos, pero él los entendía. Cifras, balances, movimientos.
La puerta del despacho se abrió sin previo aviso.
Alán levantó la vista.
Alfonso entró con una expresión pensativa en el rostro. Las cejas ligeramente fruncidas. La boca apret