—Lo siento —Lena descansó la mejilla en el pecho de Alán. Su cuerpo, relajado, pedía un momento de descanso y su estúpida necesidad de afecto post coito salió a relucir—, soy asquerosamente melosa después del sexo.
Él respiró hondo, trató de que su respiración se normalizara. Mientras la rodeaba con los brazos.
Le besó la frente. El olor que desprendía lo volvía a poner duro.
¿O era la cercanía? ¿El roce de sus pezones contra su pecho?
Lena enderezó la cara, lo suficiente para poder mirarlo a l