Lena tenía el teléfono en la mano. El mensaje de Alán brillaba en la pantalla: “Tenemos algo. Pruebas de las transferencias. Revisa tu correo.”
No lo dudó. Abrió la aplicación de correo con un golpe de pulgar. Los dedos le temblaron apenas.
El mensaje del abogado reenviado desde el correo de Alán apareció en la parte superior. Lo abrió. Leyó las primeras líneas una vez. Dos veces. Transferencias a nombre de Irina Vagdo. Fechas. Cantidades. Sellos electrónicos.
—Tenía que haber una falla en su p