Los invitados llegaron en oleadas discretas.
Primero, un grupo de ejecutivos de traje azul marino. Ellos hablaban en voz baja, con las manos en los bolsillos. Sus miradas recorrieron el salón con curiosidad medida. No eran familia. Eran socios. Hombres de negocios acostumbrados a este tipo de eventos.
Después, una pareja de mediana edad. Ella con un vestido color champán. Él con una corbata de rayas finas. Se detuvieron en la entrada, saludaron a Alfonso con un apretón de manos y se dirigier