Lena se probó los vestidos. Perfectamente elegidos por Alfonso o Patricia.
Ella había alegado sobre tener la capacidad de escoger su propio atuendo de compromiso falso. Pero Alfonso, con una voz cordial y un tono dulce, le dijo que no se trataba de quitarle autonomía. Sabía que ella tenía excelente gusto para vestir. Era más un tema de imagen: debían presentar una fachada sólida ante los socios.
Ella accedió. Nada le costaba. Apretó los labios en un gesto que pretendía ser una sonrisa, pero s