Desperté casada. Era la mejor sensación del mundo... hasta que vi el rostro de Noah.
La luz del sol se filtraba por las cortinas de la suite del Plaza, bañando la habitación con un resplandor dorado. Me estiré entre las sábanas de hilo, sintiendo mi cuerpo pesado y satisfecho. Al levanté mi mano izquierda, el anillo de bodas captó la luz junto al diamante de corte esmeralda.
Señora West.
El nombre sabía a victoria. Me giré, esperando encontrar a mi marido dormido a mi lado, listo para ser despe