—Leo... tienes una cita esta tarde. Ajusté tu agenda para que tengas tiempo—
Tomo las manos de Dayanara y le sonrío.
—Gracias por tu ayuda... Has sido como una hermana para mí—
—¿Una hermana...?— Su voz tiembla. Sus ojos me miran con una intensidad extraña
—Sabes bien que no es así... Lo hago porque te amo—
Antes de poder reaccionar, la puerta se abre de golpe. Liliana entra, su rostro es una mezcla de sorpresa y rabia contenida.
—Vaya... lamento interrumpir su velada—
—¿Sucede algo, Liliana?—