«Hola, Georgina... ¿Has llegado bien?»
Veo el mensaje de Liliana después de una larga siesta y, sin pensarlo demasiado, le marco.
Hablamos un poco al respecto y, tras colgar, regreso con mi mamá.
Han pasado dos semanas desde que vivo con ella y aún no logro adaptarme a Suiza. Mamá insiste en que no trabaje, ni siquiera quiere que la ayude con las flores.
Mi panza está cada vez más grande y en poco tiempo cumpliré seis meses de gestación.
Mi bebé no se mueve... solo aquella vez, cuando su p