—Es horrible... —Liliana llega cansada y estresada, dejando caer su bolso con frustración.
Sandro los tenía a todos trabajando horas extras.
Mi renuncia no valió de nada, y cada vez que intentaba enviarla por correo, era rechazada sin explicación.
—No lo has visto... Tiene ojeras y está insoportable. Nos grita por todo. Puedo decir que esta más delgado—
—Ya veo... él hace mucho ejercicio, no te hagas una idea equivocada. Posiblemente estará molesto porque la amante se reveló— se ríe.
—Vue