Llego al departamento casi una hora después y en cuanto abro la puerta el gritito de Gianluca me hace saltar en mi lugar.
—¿D-dónde estabas? Te estuve llamando desde hace un rato y no contestabas —me recrimina molesto.
—Sabías que tendría una cena con mi jefe y llegaría tarde, así que por eso voy llegando.
—El bizcochito le habló al pastelito de Marcello y este a su vez me llamó a mí para saber si ya habías llegado —se explica acercándose a mí y tomando mis cosas, al tiempo que me mira de arr