—Ignacio... Te lo súplico. No me lleves a ese lugar.
Malak estaba llorando. Estaba nerviosa. Ignacio por su parte la levantó con brusquedad y la tiró sobre la cama y grito lleno de rabia.
—¿Por qué tienes que ser tan inútil?— Él desconecto la plancha. Tenía el arma de fuego en sus manos, —¿Sabes qué es está arma de fuego?
—Yo no sabía que esa arma estaba escondida en ese agujero. Pero te juro que nadie va a saberlo.— Malak se sentó a orillas de la cama.
—¿Qué tal si fuera sido la policía que la