Rodrigo al principio formó una sonrisa de labios cerrados. Pero después de notar que Yesenia lo miraba de brazos cruzados, esperando una respuesta, se confundió.
—¿De qué estás hablando?
—Contesta la pregunta. No es nada del otro mundo.
—¿Enserio crees que yo te engañaría con otra mujer?
—Solamente es una pregunta. No estoy diciendo ni creyendo nada.— Dijo Yesenia, usando su mano para rascar el lateral derecho de su cabeza en el área de cabello, —¿Por qué te pones así?
—Es que esa pregunta me