—Creo que ya es momento de que regresemos a la casa.— Dijo Ariadne, comenzando a caminar. Yesenia estaba detrás de ella y parecía una pequeña niña, sonriente y entusiasta.
—Ariadne, ¿Te encuentras bien? De verdad que te noto un poquito agitada y nerviosa.— Yesenia la tomó del hombro y la encaró, —¿Estás preocupada porque estamos a punto de reabrir el caso de nuestra madre?
—Estas en lo correcto. Pero mi preocupación es mejor dicho, es descubrir que la persona que asesinó a nuestra madre resu