Capítulo 53.
Elena retrocedió un paso, instintivamente llevándose las manos al vientre para protegerlo.
Fue un movimiento sutil, casi imperceptible, pero a los ojos de una leona como Charlotte, fue una confesión a gritos.
La mirada de Charlotte bajó de inmediato a las manos de Elena y luego se centró en la curva de su abdomen, que la ropa holgada ya no podía ocultar del todo.
El silencio volvió a caer sobre la sala, pero esta vez era mucho más pesado, más peligroso.
Los ojos de Charlotte se abrieron con sor