Capítulo 46.
La boutique de alta costura en el centro de Zúrich estaba cerrada exclusivamente para ella.
El aroma a jazmín fresco y el brillo de los espejos dorados creaban el escenario perfecto para que Charlotte Hoffmann se sintiera lo que siempre había sido: el centro del universo.
Su sonrisa era tan resplandeciente que parecía querer competir con la carísima iluminación del lugar, una mezcla de triunfo y una vanidad que no conocía límites.
Se estaba probando los vestidos más finos de la temporada, prepa