Capítulo 47.
Habían pasado tres días desde la visita a la clínica, también era el día señalado para el compromiso oficial de Dante con Charlotte ante la altísima sociedad de Zúrich.
Sin embargo, en la mente de Dante, ese evento no existía. Estaba decidido a no ir; ya no le importaban tres pepinos las amenazas de su tío Heinrich, ni el inmenso poder de Karl Hoffmann.
Dante estaba haciendo todo lo necesario para desaparecer. Estaba moviendo sus cuentas privadas y organizando una logística perfecta para mudars