Capítulo 37.
Dante llevaba días desaparecido. Se la pasaba fuera de la mansión, refugiado tras la excusa de que los compromisos con la empresa lo tenían absorbido.
Elena sabía que gran parte de ese tiempo se lo dedicaba a las exigencias de su tío Heinrich y a todo el circo del compromiso con Charlotte, aunque él no se lo dijera.
Al menos, la llegada de Sofía le había dado el aire que necesitaba; sentir que tenía una aliada durmiendo en la habitación de invitados le daba la fortaleza necesaria para no sentir