Capítulo 26.
El viaje desde la mansión en las montañas hasta Berna fue un martirio para Dante. Se sentía como si fuera directo a un matadero.
Le había mentido a Elena diciendo que tenía una reunión aburrida con los auditores del banco.
Al llegar a la capital, el coche se detuvo frente a una casa de piedra gris, elegante y sobria. Era la mansión privada de su tío, Heinrich Vontobel.
Dante se bajó del auto y se arregló la chaqueta del traje. Se veía impecable, con esos hombros anchos que siempre imponían resp