Capítulo 15.
Elena caminaba por los pasillos de la mansión y sentía un frío extraño que le calaba los huesos.
Todo en ese lugar era demasiado lujoso, demasiado perfecto, pero para ella no era más que una cárcel de cristal.
Cada cuadro caro y cada alfombra de seda le recordaban que ya no era dueña de su destino.
Miraba a Dante de reojo mientras él revisaba unos documentos en la estancia. No podía evitar comparar. Liam era un tipo malo, un lobo que te atacaba de frente y al que ya conocía.
Pero Dante... Dante