Capítulo 145.

Elena se movió en la inmensa cama y abrió los ojos muy despacio. La luz de la mañana apenas entraba por los grandes ventanales del penthouse.

Estiró la mano, pero el lado de Dante estaba completamente vacío y las sábanas ya estaban frías.

Se sentó de golpe, pasándose las manos por la cara para espantar el sueño.

Llevaba puesta solo una camisa negra de Dante que le quedaba enorme y le llegaba a la mitad de los muslos. El silencio en el apartamento era tan absoluto que llegaba a dar miedo.

Caminó
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