Capítulo 144.
Se levantó de la cama inmensa con muchísimo cuidado para no despertar a Elena.
Ella seguía profundamente dormida, enredada entre las sábanas grises, totalmente agotada por la tensión de las últimas veinticuatro horas.
Dante se quedó unos segundos mirándola, detallando su rostro tranquilo. Se prometió a sí mismo que nadie volvería a hacerle daño.
Caminó hacia el vestidor y se vistió rápido.
No se puso sus clásicos trajes costosos de diseñador, ni su reloj de lujo. Se vistió con ropa oscura y tác