Capítulo 138.
El silencio en la oficina de Elena era casi total. Estaba concentrada revisando unos papeles, tratando de mantener su mente ocupada para no pensar en Gabriel ni en Dante.
De repente, el sonido de la puerta la hizo levantar la vista.
La puerta de su oficina no sonó con los habituales toques de cortesía de su secretaria. El cerrojo se movió desde el exterior.
Alguien estaba girando la manilla con fuerza. Elena se tensó de inmediato, dándose cuenta de que alguien iba a entrar sin permiso.
No tuvo