Capítulo 115.
Dante sentía que la tortura por fin le estaba dando una tregua.
Charlotte, de manera sorpresiva y sin pelear demasiado, había accedido a empacar sus maletas y regresar a Zúrich esa misma semana.
La idea de tenerla lejos de Nueva York le quitaba un peso enorme de los hombros.
Sentado en su exclusiva sala de juntas, el ambiente era de pura victoria.
Frente a él, Cristian revisaba un fajo de documentos financieros recién impresos. Eran los reportes encriptados que sus investigadores habían logrado