La Unidad de Cuidados Intensivos no es, bajo ninguna circunstancia, un lugar de descanso, y menos aún cuando trabajas en el mismo hospital y eres el centro de todos los rumores. Mi despertar no fue una transición pacífica hacia la recuperación; fue, más bien, una inauguración oficial de la temporada de chismes de pasillo.
Apenas eran las ocho de la mañana cuando escuché el tropel de pasos coordinados en el pasillo, un ruido que conocía demasiado bien. La puerta se abrió y entró la "Ronda de la