Narrado por Zoe
El interior del auto olía a cuero caro, a lluvia reciente y al perfume amaderado de Ian, una mezcla que en ese momento me resultó más embriagante que los tragos que había tomado en el bar. La lluvia golpeaba el techo con una violencia rítmica, aislándonos del resto del mundo en una burbuja de oscuridad y calor sofocante.
No hubo preliminares suaves. En cuanto la puerta trasera se cerró, Ian me arrastró sobre su regazo. Sus manos, grandes y urgentes, se enredaron en mi cabello emp