Narrado por Zoe
Me quedé en el pasillo, apoyada contra la pared fría del hospital, sintiendo que el peso de mi vientre era lo único que me mantenía anclada al suelo. El silencio que emanaba de la habitación de Ethan, donde Ian estaba atrincherado, era más ensordecedor que cualquier grito.
A mi alrededor, el grupo era un cuadro de tensión absoluta. Santi, Elena, Marcos y Mark me observaban con una mezcla de lástima y reproche que me quemaba la piel.
—¿Por qué no entras, Zoe? —preguntó Mark, rompi