El avión aterrizó en Miami con un suave golpe que sacudió a Juan Diego en su asiento. Miró por la ventana. El sol brillaba sobre la pista, y las palmeras se mecían con el viento cálido de la ciudad. Había estado en Miami muchas veces, pero esta era diferente. Esta vez, aunque su cuerpo estaba aquí, su corazón seguía en la casa de los padres de Lenna. Con ella. Con Diego.
Salió del avión, recorrió el pasillo del aeropuerto con pasos rápidos, y se encaminó hacia la salida. El calor húmedo le dio