La mansión de los padres de Lenna brillaba con todas las luces encendidas cuando ella cruzó la puerta. Era el tipo de noche donde la familia se reunía no por obligación, sino porque algo importante estaba sucediendo: el regreso de la hija que creían perdida.
Lenna se dejó caer en el sofá de la sala principal, agotada pero en paz. Su madre se sentó a su lado, su padre ocupó su sillón de siempre, y su hermano Max se recostó contra la pared con los brazos cruzados, esperando.
—No voy a poder regre