El abrazo no terminaba. Lenna seguía con los brazos alrededor de Juan Diego, la cara hundida en su pecho, el corazón latiéndole con una fuerza que no sentía desde hacía años. Diego estaba entre ellos, quieto por un momento, como si también entendiera que algo importante estaba pasando. El sol de Miami entraba por los ventanales, pintando el momento de dorado.
Juan Diego no se movía. No quería. Tenía un brazo alrededor de Lenna y el otro seguía sosteniendo al bebé, y sentía que si se movía, si d