El último piso de Mendoza Holdings en Miami era un templo de cristal y acero. Los ventanales de piso a techo dejaban entrar la luz de la mañana como si el sol quisiera ser parte de cada reunión, y el mar se extendía allá abajo, interminable, como un recordatorio de que el mundo era grande y ella era dueña de una parte. Lenna caminaba por el pasillo principal con paso firme, el traje sastre color marfil que le había comprado en París ajustado a su cuerpo, los tacones que aún se negaba a dejar, e