Miami la recibió con el sol más brillante y el mar más azul que había visto en su vida. Dos meses habían pasado desde que Lenna puso un pie en la ciudad que ahora llamaba hogar. Dos meses de reuniones, de números, de decisiones. Dos meses construyendo un imperio que siempre había sido suyo, pero que ahora, por fin, sentía como propio.
La oficina en el último piso del rascacielos de Mendoza Holdings tenía vista al mar. Los ventanales de cristal dejaban entrar la luz de la mañana como si el sol q