Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación del hospital estaba en penumbras. La luz tenue de la luna entraba por los ventanales, pintando las paredes de un tono plateado que hacía que todo pareciera un sueño. Los monitores marcaban los latidos del corazón de Anika con un pitido rítmico, y el suero goteaba lentamente en su brazo. El bebé dormía en una cuna transparente junto a la cama, con los puños cerrados, los labios entreabiertos, la respiración profunda y tranquila.
Thomas estaba en una silla, co







