CAPÍTULO 12: Labios entrelazados.
La mañana siguiente, Lenna llegó a la mansión de Thomas con el sol apenas asomando sobre los tejados. Venía de casa de sus padres, del abrazo de su madre, de las joyas que brillaban en el cuello de la mujer que la había traído al mundo. Venía en paz.
Pero esa paz se rompió en cuando cruzó la puerta.
Thomas estaba en la sala. Sentado en el sofá, con los brazos cruzados, los ojos fijos en la entrada como un animal al acecho. Llevaba la misma ropa de la noche anterior, la corbata aún desajustada,