La noche envolvía el estacionamiento del Grand Hotel cuando Lenna y Max caminaban hacia el auto. Las luces de neón de la ciudad se reflejaban en el asfalto húmedo, y el eco de sus pasos resonaba en el silencio. Lenna llevaba el estuche de terciopelo rojo con las joyas apretado contra su pecho, como un tesoro recién recuperado.
Max ya había abierto la puerta del auto cuando una voz cortó el aire.
—¡Lenna!
Los dos se giraron. Thomas venía corriendo hacia ellos, con la corbata desajustada, el traj