El Grand Hotel brillaba como un palacio. Arañas de cristal colgaban del techo lanzando destellos por todas partes, y el murmullo de la gente elegante llenaba la sala como el zumbido de un enjambre de abejas de alta sociedad.
Lenna entró del brazo de Max.
El vestido vino que su madre le había regalado caía sobre su cuerpo como si hubiera sido hecho para ella. El escote discreto pero perfecto, la tela moviéndose con cada paso, los tacones que la hacían caminar con una seguridad que no sabía que t