No sabía qué le había pasado antes, un beso de Yolanda y lo había dejado sin control.
Lo que más le molestaba era que, de alguna manera, estaba empezando a disfrutar esa sensación.
Vaya...
...
Al día siguiente, por la mañana.
Mariana seguía dormida cuando el grito de Yolanda la despertó.
—¡Ah!
Mariana abrió los ojos, aún medio dormida.
Miró a Yolanda y se dio la vuelta para seguir durmiendo.
El celular de Yolanda volvió a sonar. Era su agente.
—¡Oh no, me acabé! —Yolanda estaba en pánico.
Marian